Desde que era niña, aprendí la importancia de ahorrar. Recuerdo cómo, a los 9 años, decidí ahorrar para comprarme un Gameboy de Nintendo. No fue fácil, pero con constancia y paciencia, logré alcanzar mi objetivo. Este primer logro me enseñó una valiosa lección: no se trata de ahorrar grandes cantidades de dinero de un día para otro, sino de ser constante y tener una meta clara.
A lo largo de los años, seguí poniéndome metas de ahorro. A los 17, ahorré para comprarme un teléfono celular; a los 18, para adquirir una computadora; y a los 21, para comprarme la colección completa de libros de Harry Potter. Cada una de estas metas me motivó a mantenerme disciplinada, y la satisfacción de alcanzarlas reforzó mi creencia en el poder del ahorro.

En 2019, decidí ahorrar para hacer un viaje. Este fue un reto mayor, ya que mis responsabilidades y obligaciones habían crecido. Aunque tenía un mejor sueldo, también tenía que reevaluar mis gastos y necesidades para alcanzar la meta que me había propuesto. Fue entonces cuando comencé a hacer cambios significativos en mi vida: cambié la alberca privada por una membresía en el gimnasio, que era tres veces más económica. También reduje mis salidas y gastos en cine, restaurantes y postres, optando por actividades más saludables y económicas, como preparar mi comida, ir al cine en días de descuento, hacer kayak y senderismo.
Este año, además de continuar con estos hábitos, decidí poner mis ahorros en cuentas que me generan interés compuesto. Esta estrategia me permitió que, en tan solo 7 meses, mi dinero creciera un 45%. También adopté otras medidas de ahorro en casa, como comprar productos de calidad, que aunque a veces son más costosos, duran más y terminan siendo más económicos a largo plazo. Además, utilizo productos biodegradables, cuido el consumo de agua y electricidad, y he reducido suscripciones innecesarias como HBO y Spotify.
Uno de los logros que más me ha satisfecho este año fue poder reemplazar mi refrigerador utilizando una compra a meses sin intereses con cargo diferido. Aunque tenía el dinero para pagarlo de inmediato, decidí ponerlo en una cuenta de ahorro con interés compuesto durante los tres primeros meses, antes de hacer el primer pago. Así, pude hacer crecer ese dinero y, con el sobrante, compré una mochila que necesitaba, también con cargo diferido, lo que me permitió seguir generando intereses.

El ahorro no se trata de privarse de todo lo que nos gusta, sino de ser inteligentes y estratégicos con nuestro dinero. Si eres constante, disciplinado y paciente, lograrás tus metas financieras, por pequeñas o grandes que sean. La clave está en tener siempre una meta fija y recordar que cada pequeño esfuerzo cuenta.

Deja un comentario