5 Errores Financieros Comunes que Te Llevan a la Deuda

El otro día, mientras disfrutaba de un café con mis amigas, la conversación, como suele pasar cuando te haces adulto, derivó en el tema del dinero. Y ahí fue cuando salió a relucir la vieja conocida: la deuda. Es esa compañera molesta que nunca invitamos, pero que siempre parece estar presente en nuestras vidas, sin importar lo bien que planeemos. A todos nos ha pasado, ¿verdad? Estás ahorrando religiosamente para tus vacaciones soñadas, los útiles escolares de los niños o esa chaqueta espectacular que viste en la tienda para Navidad. Y de repente, ¡pum! Algo inesperado ocurre y tu preciado ahorro se esfuma más rápido de lo que puedes decir “tarjeta de crédito”.

Esas emergencias son como los invitados sorpresa en una fiesta que solo comen tus bocadillos favoritos. Te dejan sin opciones, y lo que es peor, terminan empujándote a cargar el saldo de la tarjeta de crédito, que ya tiene suficientes amiguitos ahí esperando a ser pagados. Y lo peor de todo es que, en un momento de exceso de sinceridad, dejé salir a mi “consultora interior” y les pregunté a mis amigas: “¿Cómo es posible que no estés preparada para el mantenimiento del auto o esas reparaciones que, seamos sinceros, son tan inevitables como un lunes por la mañana?”.

Bueno, digamos que la reacción no fue la mejor. Me miraron como si hubiera dicho la peor blasfemia conocida por la humanidad, y una de ellas, tratando de no perder la compostura, me dijo: «¿Cómo voy a ahorrar para algo que no sé cuánto va a costar? Hace seis meses fueron 6 mil pesos, el mes pasado 4,500, y esta vez serán 10,600. Es imposible ahorrar para eso. Además, ¡ahorrar es complicado en general! Tú no tienes auto, así que no sabes lo que es.»

En ese momento, tuve que morderme la lengua y simplemente respondí con un “Tienes razón” (aunque por dentro me pareció la excusa más ridícula que he escuchado).

Así que aquí van, mis queridas lectoras y lectores, las cinco cosas que nos llevan directamente al club de la deuda, ese al que nadie quiere pertenecer pero que todos conocemos:

1. El ahorro es el último en la lista

Ahorrar debería ser una prioridad, pero la realidad es que muchas veces lo dejamos para el final. Pensamos en ahorrar como si fuera algo opcional, y terminamos gastando en cosas que no necesitamos mientras ignoramos lo que es inevitable. Como decía mi amiga, es más fácil pagar el vestido navideño con la tarjeta que pensar en el próximo servicio del coche. ¿Resultado? Más deuda, menos tranquilidad.

2. Gastar más de lo que ganas (aka «Yo merezco un gustito»)

Nos encanta darnos esos «gustitos» porque, claro, nos los merecemos. Pero cuando esos gustitos suman más de lo que ganas, la cosa se pone fea. Es como si cada pequeño capricho se convirtiera en una piedra más que cargas cuesta arriba, y cuando te das cuenta, ya estás enterrado en deudas.

3. Tarjetas de crédito como varita mágica

¡Abracadabra! ¡Todo pagado! Y luego, ¡puf!… la cuenta llega. Usar la tarjeta de crédito para todo sin pensar en las consecuencias es como cavar un hoyo para tapar otro. La deuda crece y, de repente, el truco de magia se convierte en un número que no deja de aumentar mes tras mes.

4. Negación absoluta: «No pasa nada, pediré otro préstamo»

Algunas personas creen que la solución a una deuda es… ¡más deuda! Pedir un préstamo para pagar otro, y luego otro para pagar ese, es como intentar apagar un fuego con gasolina. El ciclo nunca termina y, antes de que te des cuenta, tienes más préstamos que dedos en las manos.

5. Quejarse sin actuar: «Es que ahorrar es imposible»

Es fácil quejarse de lo difícil que es ahorrar, de lo injusta que es la vida y de lo caro que es todo. Pero, ¿y si, en lugar de quejarnos, empezamos a tomar acción? Crear un plan, hacer un presupuesto, y ahorrar para lo inevitable (como el mantenimiento del coche) es la única manera de evitar que las deudas nos hundan.

Al final de nuestra charla, escuché a mis amigas decir: «No pasa nada, amiga. Puedes pedir un préstamo para pagar tu tarjeta. Yo tengo tres y voy a pedir otro más. ¡Es tan fácil, solo das clic y listo!» En ese momento, no pude evitar pensar: ¿Qué tan profundo puede ser el hoyo que estamos cavando? Porque sí, puedes cavar un hoyo para tapar otro, pero eventualmente te quedarás sin tierra para rellenar.

Así que, la próxima vez que te tiente la idea de darle otro empujón a tu tarjeta de crédito o de pedir un nuevo préstamo para salir del apuro, piensa en estas cinco trampas y decide si de verdad quieres caer en ellas. Porque la libertad financiera no viene de la magia, sino de la planificación y, sobre todo, de evitar estos errores que todos hemos cometido alguna vez (y que podemos aprender a superar).

Y si necesitas ayuda para salir de ese círculo vicioso, ¡no estás sola! El próximo 15 de septiembre inicia nuestro Taller de Finanzas Personales, donde podrás aprender a manejar tus finanzas con mayor seguridad. Además, también ofrecemos un servicio de coaching financiero personalizado para ayudarte a poner en orden tus finanzas o resolver tus deudas, con sesiones adaptadas a tus necesidades y acompañamiento constante. ¡Es momento de tomar las riendas de tu dinero!

Deja un comentario