La Importancia de Enseñar a los Niños sobre el Dinero

El otro día, mientras platicaba con uno de mis alumnos del curso de dibujo, quien además tiene uno de mis libros de educación financiera, se acercaba a cumplir 11 años y estaba más que emocionado por su cumpleaños. Me contaba todos los planes que tenía para celebrarlo, cuando de repente se iluminó con una gran idea y me dijo: «¡Miss, quiero que me regales dólares, euros y una tarjeta de crédito llena de dinero!».

No pude contener una carcajada. Su emoción era contagiosa, pero la solicitud me recordó a algunas conversaciones que he tenido con adultos de 30 años, quienes tienen la misma idea vaga sobre el dinero y las tarjetas de crédito. ¿Qué hace que, tanto niños como adultos, vean el dinero y las tarjetas de crédito como fuentes inagotables de felicidad y consumo? Esta conversación se convirtió en una pequeña lección financiera, y me di cuenta de que la curiosidad y la imaginación de los niños juegan un papel crucial en cómo perciben el dinero. Si no intervenimos para educarlos, esas ideas equivocadas pueden convertirse en hábitos financieros desastrosos en el futuro.

La Curiosidad Infantil y el Dinero: ¿Qué Ven y Qué Imaginan?

Los niños, al estar en constante desarrollo y aprendizaje, llenan los vacíos de conocimiento con lo que observan en su entorno. Mi alumno, por ejemplo, tenía una noción muy vaga de lo que eran los dólares y los euros. Cuando le pregunté para qué los quería, me dijo que no sabía exactamente, pero que había escuchado que «valen más que los pesos» y que quería una tarjeta de crédito “llena de dinero” para comprar lo que quisiera. Su razonamiento, aunque ingenuo, es un claro ejemplo de cómo los niños llenan los huecos de información con lo que ven y oyen. Ven a los adultos usando tarjetas y manejando billetes extranjeros, pero no comprenden las dinámicas detrás de esos actos.

El problema es que, si dejamos que sigan creciendo con estas ideas incompletas, cuando lleguen a la vida adulta, podrían enfrentar grandes desafíos financieros.

«Cuando Sea Grande, Aprenderé… o Quizás No»

Muchos padres piensan que los niños no necesitan aprender sobre dinero porque «todavía son pequeños» o «ya lo aprenderán cuando sean grandes». Sin embargo, lo que los niños sí están aprendiendo sin que nadie les enseñe formalmente, es a gastar. Ven a los adultos deslizar tarjetas, pagar con dinero en efectivo o hablar sobre créditos y préstamos, y forman sus propias conclusiones. Como mi alumno, creen que el dinero y las tarjetas son fuentes inagotables de compras y regalos.

El riesgo es que, sin una educación financiera adecuada, esa imaginación y curiosidad se convierten en mitos y malos hábitos. Si no les explicamos a los niños desde pequeños cómo funciona el dinero, las tarjetas, el ahorro y la inversión, crecerán pensando que el ciclo de “gastar y gastar” es lo normal. Lo único que habrán aprendido bien es a endeudarse.

Enseñanza Temprana: La Clave para un Futuro Financiero Sólido

En el taller de Pequeños Financieros Creativos, una de las cosas que más disfrutamos es ver cómo los niños, al tener una primera lección sobre el dinero, se sorprenden y cuestionan las cosas que creían saber. En tres sesiones, les explicamos qué es el dinero, para qué sirve y de dónde viene. También exploramos temas más complejos como los bancos y sus funciones, la conversión de monedas extranjeras y cómo establecer una meta de ahorro a corto y largo plazo.

Esta curiosidad innata que los niños tienen sobre los temas financieros es clave. En lugar de dejar que sigan con ideas equivocadas, es fundamental aprovechar su curiosidad para enseñarles conceptos reales, como el ahorro, la inversión y el consumo responsable. De esta manera, aprenden que el dinero no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para alcanzar metas y disfrutar de experiencias en el futuro.

Imaginación Vs Realidad: El Caso de la Tarjeta de Crédito

El momento más revelador de mi conversación con mi alumno fue cuando hablamos de su «tarjeta de crédito llena de dinero». Después de explicarle que una tarjeta de crédito no es una fuente mágica de dinero, sino un préstamo que debe ser pagado con intereses, su cara de sorpresa me hizo darme cuenta de lo extendida que está esta creencia. Muchos adultos, no solo niños, también tienen esta idea equivocada.

Le expliqué que las tarjetas de crédito y de débito son diferentes. Lo que él realmente quería era una tarjeta de regalo como las de Roblox, donde tienes una cantidad limitada de dinero. Sin embargo, una tarjeta de crédito es un préstamo con un límite que debes devolver, y si no lo pagas a tiempo, los intereses te devorarán como un monstruo financiero. Le mostré cómo funciona el límite de crédito y cómo los intereses compuestos pueden acumularse mes tras mes, hasta que se conviertan en una avalancha imposible de detener.

Conclusión: El Poder del Conocimiento

La anécdota de mi alumno no es un caso aislado. Los niños escuchan y observan el comportamiento financiero de los adultos, y sin una correcta orientación, sus ideas sobre el dinero se distorsionan. Si no les enseñamos desde pequeños a manejar el dinero de manera responsable, no solo crecerán con ideas erróneas, sino que pueden enfrentarse a problemas financieros graves en el futuro.

Por eso, es crucial introducir la educación financiera en la vida de los niños desde temprana edad. Ya sea a través de talleres como Pequeños Ahorradores, donde aprenden sobre el ahorro y la inversión, o mediante conversaciones cotidianas, cada pequeña lección es una semilla que puede germinar en un futuro financiero saludable. Es hora de cambiar el «dame y gasta» por «ahorra, invierte y crece», y así asegurarnos de que nuestros niños tengan un mejor control de sus finanzas cuando lleguen a ser adultos.

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