Cómo Enseñar a los Niños a Manejar Su Dinero

¿Te ha pasado que tu pequeño pierde su dinero como por arte de magia? O peor aún… ¿eres del club de las mamás que terminan guardando el dinero «por ellos» porque piensas que lo van a gastar en cualquier tontería?

No te preocupes, amiga, ¡no estás sola en este dilema! Mientras nos tomamos este cafecito virtual, déjame contarte algo que me ha estado rondando la cabeza últimamente: ¿qué tanto dejamos que nuestros hijos se equivoquen con su propio dinero?

Y la pregunta más importante: ¿cómo los ayudamos a aprender sin convertirnos en el villano que les quita la diversión?

El gran debate de la mesada: ¿sí o no?

Desde que empecé a dar clases de educación financiera para niños, me he topado con todos los bandos:

  • Las que no dan dinero porque creen que sus hijos solo lo van a malgastar (spoiler: así es… pero precisamente de eso se trata aprender).
  • Las que piensan que pagar por tareas en casa los hará interesados.
  • Las «ahorradoras por poderes», que guardan el dinero por ellos porque creen que los pequeños no sabrán qué hacer con él.
  • Y las que desde los 5 años les dan una mesada para que aprendan a administrar desde chiquitos.

¿Cuál de todas tiene la razón? Pues como casi todo en la crianza: depende de cada familia.

Pero lo que sí te puedo decir con certeza es que si nunca les damos la oportunidad de manejar dinero, será muy difícil que aprendan a valorarlo por sí mismos.

Según especialistas en desarrollo infantil, alrededor de los 5-6 años los niños ya pueden entender conceptos básicos sobre dinero. Es un buen momento para comenzar con una pequeña mesada.

¿Cuánto? Una regla simple es darles tantos pesos como años tengan, semanalmente. Un niño de 7 años podría recibir 7 pesos a la semana. Esto facilita también las matemáticas básicas.

¿Qué pasa con las tareas del hogar?

Este es quizás el punto más controvertido. Te propongo pensar en dos categorías:

Responsabilidades familiares (sin pago):

  • Recoger sus juguetes
  • Hacer su cama
  • Poner su plato en el fregadero
  • Guardar su ropa limpia

Tareas «extra» (posible remuneración):

  • Lavar el coche
  • Ayudar en el jardín
  • Organizar la despensa
  • Tareas más allá de sus responsabilidades básicas

¿Por qué esta división? Porque queremos enseñarles dos valores importantes: la colaboración familiar no tiene precio (literalmente) y el trabajo adicional puede tener una recompensa.

Herramientas prácticas para dividir el dinero

Una de las habilidades más importantes que podemos enseñar a nuestros pequeños es cómo dividir su dinero. El sistema más básico y efectivo es el de los tres jarros:

  1. Jarro para GASTAR (dinero disponible para compras inmediatas)
  2. Jarro para AHORRAR (dinero para metas a mediano/largo plazo)
  3. Jarro para COMPARTIR (dinero para regalar o donar)

Pueden ser jarros reales, sobres decorados o incluso una libreta donde lleven el registro. Los niños pueden:

  • Resolver situaciones donde los personajes deben elegir entre un gusto inmediato o ahorrar para algo más importante
  • Colorear las alcancías donde guardan sus diferentes tipos de ahorros
  • Completar actividades donde deciden qué comprar con un presupuesto limitado

Errores comunes que cometemos los padres

Seamos honestos, todos nos equivocamos en esto. Los errores más frecuentes son:

  • Ser inconsistentes con la mesada: Si prometemos darla cada semana, ¡hay que cumplir!
  • Rescatar financieramente sin consecuencias: «¿Gastaste todo en dulces? No te preocupes, te doy más»
  • No dar ejemplo: Difícil enseñar ahorro si nos ven comprando impulsivamente
  • Guardar su dinero «por ellos»: ¿Cómo aprenderán si nunca lo manejan?
  • No hablar abiertamente de dinero: Convertirlo en tabú solo genera más curiosidad sin dirección

El balance perfecto: libertad con supervisión

Darles libertad financiera no significa abandonarlos a su suerte. La supervisión adecuada implica:

  • Permitirles cometer pequeños errores (mejor que pierdan 20 pesos ahora que 2,000 después)
  • Hacer preguntas en lugar de dar órdenes: «¿Estás seguro de que quieres gastar todo tu dinero en ese juguete?»
  • Celebrar las buenas decisiones: «¡Qué inteligente decisión ahorrar para algo más importante!»
  • Revisar juntos sus metas de ahorro periódicamente

Actividades familiares que refuerzan el valor del dinero

  1. Día de mercado familiar: Asignen un pequeño presupuesto a cada miembro para comprar algo para la comida familiar.
  2. Proyecto de ahorro conjunto: Todos aportan para un objetivo común (una salida especial, un juego de mesa).
  3. La caja de emprendimiento: Pongan ideas de pequeños negocios familiares (venta de limonada, lavado de coches) y elijan uno para realizar juntos.
  4. El juego de «¿Necesito o quiero?»: Con catálogos viejos, recorten cosas y clasifíquenlas en estas dos categorías.

De pequeños ahorros a grandes futuros

Las investigaciones muestran que los niños que aprenden a manejar dinero desde pequeños tienen 60% más probabilidades de tomar decisiones financieras acertadas como adultos. Más allá del dinero en sí, están aprendiendo:

  • Paciencia y gratificación retardada
  • Toma de decisiones consciente
  • Valoración del esfuerzo
  • Generosidad planificada

Como me dijo una vez un abuelo sabio: «No les estamos enseñando a manejar monedas, les estamos enseñando a manejar la vida».

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