Cómo Enseñar a los Niños a Postergar la Gratificación

¡Hola! ¿Te has preguntado alguna vez por qué algunos adultos tienen mejor control sobre sus finanzas que otros? Gran parte de la respuesta podría estar en una habilidad que desarrollaron desde pequeños: la capacidad de postergar la satisfacción. Pero, ¿qué está pasando con nuestros niños hoy en día? Vamos a platicar sobre esto.

El mundo de la gratificación instantánea

Mira, te cuento algo interesante. ¿Recuerdas el famoso «experimento del malvavisco» de Stanford en los años 70? Los investigadores ofrecían a niños pequeños un malvavisco, pero les decían que si esperaban 15 minutos sin comerlo, recibirían dos. Lo fascinante fue que, años después, descubrieron que los niños que pudieron esperar tendían a tener mejores resultados académicos, menor índice de obesidad y mayor estabilidad financiera como adultos.

Pero hoy, nuestros pequeños están creciendo en un mundo muy diferente. Según un estudio reciente, los niños actuales tienen una capacidad de atención promedio 25% menor que hace apenas una década. Y no es casualidad que este fenómeno coincida con el aumento del uso de dispositivos digitales.

El impacto de las pantallas en la capacidad de espera

Te lo pongo así: cuando un niño quiere ver un video, con solo tocar una pantalla lo consigue al instante. ¿Quiere jugar? La aplicación se descarga en segundos. ¿Una canción? Streaming inmediato. Esta dinámica está reconfigurando sus cerebros para esperar resultados instantáneos.

Los datos son preocupantes:

  • Los niños entre 8 y 12 años pasan un promedio de 4-6 horas diarias frente a pantallas
  • El 70% de los padres reconocen usar dispositivos digitales para mantener a sus hijos ocupados
  • Un estudio de 2023 encontró que por cada hora adicional de uso de pantallas, disminuye en un 8% la capacidad de los niños para manejar la frustración en tareas que requieren espera

Esta constante gratificación instantánea está afectando directamente su capacidad para gestionar el dinero en el futuro. Piénsalo: ¿cómo ahorrará para su jubilación alguien que nunca aprendió a esperar?

Mi experiencia como profesora: cuando la espera se convierte en un reto

Como profesora de educación financiera, te cuento que el ahorro es el tema que más emociona a los niños, pero también el que más los frustra. Cuando hacemos números para calcular cuánto tiempo les tomará comprar lo que desean con la cantidad que pueden guardar, y en el cálculo salen muchos meses o incluso años, veo cómo se desmotivan instantáneamente.

A algunos me ha costado mucho explicarles la importancia del valor de la satisfacción postergada. Muchos ni siquiera terminan el reto de ahorro porque no pueden con la espera, mientras otros buscan formas ingeniosas (¡a veces demasiado creativas!) de conseguir el dinero antes.

Investigando a qué podría deberse esto, me topé con una historia en un foro que resonó profundamente con lo que veo en mis clases. Laura, madre de Sofía de 7 años, contaba cómo antes de la pandemia su hija podía entretenerse horas dibujando y coloreando, pero después de las clases virtuales que la expusieron a muchas horas de pantallas, notó un cambio alarmante.

Un día en el supermercado, Sofía le pidió un juguete a lo que Laura respondió que tendrían que esperar hasta el próximo fin de semana para comprarlo. La niña hizo una rabieta que nunca antes habían visto, gritando: «¡Lo quiero ahora! ¡AHORA! ¿Por qué esperar si lo podemos comprar ya?»

Lo que más preocupó a Laura fue darse cuenta de que Sofía no era capaz de encontrar satisfacción en la anticipación. Menciona que recuerda cómo de niña ella misma disfrutaba esperando por un regalo especial, soñando con lo que haría con él, mientras su hija solo experimentaba frustración durante la espera.

Laura y su esposo decidieron implementar cambios drásticos: redujeron el tiempo de pantalla e implementaron «días de espera» donde planificaban actividades y compras futuras, además de comenzar a ahorrar juntas para metas más grandes. El resultado ha sido sorprendente. Ahora Sofía es quien, por voluntad propia, sugiere esperar para conseguir un juguete mejor en lugar de conformarse con uno pequeño y barato que podría comprar pronto.

Esta historia refleja perfectamente lo que veo en mis clases día tras día, y me hace pensar que estamos ante un fenómeno generacional que necesitamos abordar con urgencia si queremos criar adultos financieramente responsables.

¿Por dónde empezar?

Si te preocupa que tu hijo ya esté acostumbrado a la gratificación instantánea, tranquilo. El cerebro infantil es increíblemente adaptable. Comienza con pequeños retos de espera (5 minutos) y ve aumentando gradualmente.

Recuerda que no se trata de privar a los niños de satisfacciones, sino de enseñarles que algunas cosas valiosas requieren tiempo y esfuerzo. Como me dijo una vez un amigo financiero: «La paciencia no es la capacidad de esperar, sino la actitud que tienes mientras esperas».

Cómo modelar la satisfacción postergada en casa

Vamos a ser sinceros: los niños aprenden más de lo que hacemos que de lo que decimos. Si nos ven comprando impulsivamente online o quejándonos porque no llegó el paquete de Amazon al día siguiente, estamos enviando un mensaje contradictorio.

Algunas ideas para modelar esta habilidad:

  • Comenta en voz alta tus decisiones financieras: «Me encantaría comprar ese televisor nuevo, pero voy a esperar tres meses más para ahorrar lo suficiente»
  • Haz listas de compras y cúmplelas (evita las compras impulsivas)
  • Involucra a los niños en la planificación de vacaciones a largo plazo
  • Muéstrales cómo investigas antes de hacer una compra importante
  • Comparte historias de cuando esperaste para conseguir algo que realmente querías

La conexión con el éxito financiero futuro

¿Y sabes qué? Los datos respaldan esta práctica. Un estudio de seguimiento de 40 años mostró que los niños con mayor capacidad para postergar la gratificación tenían:

  • 31% menos probabilidades de tener problemas de deudas
  • 24% mayor tasa de ahorro para la jubilación
  • 18% menos probabilidades de usar tarjetas de crédito impulsivamente

No es magia: quien aprende desde pequeño que esperar trae mayores recompensas, aplica naturalmente ese principio a sus finanzas. Es como entrenar un músculo que luego usarán toda la vida.

Juegos y actividades que fomentan la paciencia

Pero no todo está perdido, amigo. Hay muchas formas divertidas de ayudar a nuestros hijos a desarrollar esta súper habilidad financiera:

  1. El frasco de los deseos: En lugar de comprar juguetes o golosinas inmediatamente, anima a tu hijo a dibujarlos y ponerlos en un frasco. Cada semana o mes, pueden elegir uno para comprar con sus ahorros.
  2. Jardín familiar: Plantar semillas y cuidarlas durante semanas hasta ver resultados es una lección natural sobre paciencia y recompensa diferida.
  3. Juegos de mesa clásicos: Monopoly, ajedrez o cualquier juego que requiera estrategia y planificación enseñan indirectamente a esperar el momento adecuado.
  4. Proyecto de ahorro visual: Un frasco transparente donde puedan ver cómo crecen sus ahorros semana tras semana para una meta específica.
  5. «La tienda de casa»: Establece un sistema donde puedan «ganar» fichas por tareas y responsabilidades, que después podrán canjear por privilegios o pequeños premios.

Lo interesante es que los niños disfrutan enormemente estas actividades cuando las presentamos como un juego y no como una lección.

¿Y tú? ¿Has notado cómo la tecnología afecta la paciencia de tus hijos? ¿Qué estrategias has probado en casa? Me encantaría leer tus experiencias en los comentarios.

¡Hasta la próxima charla financiera!

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