Este es mi primer Año Nuevo como mamá de dos princesitas, y no te voy a mentir: por primera vez mis propósitos no giran solo alrededor de mí.
Hoy pienso en su bienestar, en su seguridad, en la vida que quiero construir para ellas… y eso inevitablemente me llevó a mirar mis finanzas con otros ojos.
Mientras hacía mis rituales de fin de año —velas, deseos, listas y agradecimientos— no pude evitar acordarme de mí a los 20 años.
Recuerdo perfecto mi primer sueldo formal. Fui al banco, deposité todos mis ahorros de la vida y pensé: «Este año me compro una computadora nueva, viajo, hago mil cosas.»
Tenía ilusión. Tenía ganas. Pero no tenía metas claras, ni un plan, ni un mapa que me dijera por dónde empezar.
Con los años entendí algo fundamental: Un deseo o un propósito, si no tiene un plan, se queda solo en una buena intención.

El clásico «este año sí»… y por qué casi nunca funciona
Es como cuando cada enero decimos: «Ahora sí voy a bajar de peso.»
Y sí, bajamos los primeros meses. Le echamos ganas. Comemos mejor. Pero luego lo dejamos.
No porque no tengamos fuerza de voluntad. Sino porque no basta con quererlo.
Para sostener un objetivo necesitas constancia, compromiso, paciencia… y seamos honestas: también dinero.
Porque el nutriólogo cuesta. Los alimentos sanos cuestan. Y aunque no nos guste admitirlo, muchas veces vale más una ensalada que una bolsa de sabritones.
Luego viene la vida: trabajo, familia, cansancio, mil pendientes. Cocinar se vuelve imposible y terminas comprando algo rápido. Y aunque parezca sano, no siempre lo es.
El propósito se diluye, no por falta de ganas, sino por falta de planeación.
Y esto mismo pasa con las finanzas.
Cuando queremos más sin haber ordenado lo que ya tenemos

Pasa cuando alguien se propone comprar un coche nuevo… sin haber terminado de pagar el anterior.
Además de eso:
- Se endeudó con mantenimientos
- El coche se descompuso o hubo un choque
- Y ni el otro ni tú tenían seguro vigente
Entonces tapas una deuda con otra, pides un préstamo y te dices: «Ahora sí puedo con la deuda de un coche nuevo.»
¿Podrías? En teoría, tal vez. Pero las finanzas no se manejan con fe, se manejan con escenarios.
Mis tres escenarios favoritos (y necesarios)
Yo amo trabajar con tres escenarios financieros:
✨ El escenario Disney, donde todo sale maravilloso.
🙂 El escenario intermedio, el más realista.
🔥 El escenario «ya nos cargó el payaso», donde el mundo se acabó y en el infierno me siguen cobrando los de Coppel por toda la eternidad.
Planear no es ser negativa. Es ser responsable contigo y con la vida que estás construyendo.
Entonces… ¿qué pasa con los rituales de Año Nuevo?

Yo los amo. De verdad. Porque nos ponen en la sintonía correcta: soñar, visualizar, alinearnos con lo que queremos atraer.
Pero la magia se queda flotando si solo la dejamos en el ritual.
No basta con prender una vela. Hace falta acción clara.
Y no, no se trata solo de «hacer números». Se trata primero de hacer una revisión completa y honesta de cómo estoy hoy:
- Lo bueno de mi situación financiera
- Lo que no me encanta
- Lo que sí puedo mejorar
Y desde ahí, ajustar mis propósitos a algo que realmente pueda cumplir.
Porque cuando cumples metas alcanzables, ocurre algo poderoso: Tu cerebro empieza a creer que sí puedes más.
Lo que hoy parece imposible, se vuelve posible.
De los 12 deseos a 12 metas financieras reales

Aquí es donde entra Mi Brújula Financiera.
No es un presupuesto frío. Es un mapa que te ayuda a pasar de «quiero» a «así lo voy a lograr».
Por ejemplo:
«Quiero ahorrar» Meta real: Ahorrar una cantidad específica cada mes, con un método que sí puedas sostener (como la regla 50/30/20 o el ahorro automático).
«Quiero pagar mis deudas» Meta real: Analizar cuánto representan hoy respecto a tu ingreso y crear una estrategia clara para reducirlas (método bola de nieve o avalancha).
«Quiero viajar» Meta real: Definir el destino, calcular el costo total y crear un plan de ahorro mensual para lograrlo sin endeudarte.
«Quiero más bienestar» Meta real: Elegir hábitos que sí puedas pagar y mantener en el tiempo, priorizando lo que realmente suma a tu vida.
La abundancia no está en hacerlo todo al mismo tiempo, sino en hacer lo correcto en el orden correcto.
Rituales de abundancia para potenciar tu Brújula Financiera

Porque la energía y la acción van de la mano, aquí te comparto rituales poderosos que puedes hacer en Año Nuevo junto con tu planeación financiera:
🕯️ Ritual de la vela dorada
Enciende una vela dorada o amarilla mientras completas tu Brújula Financiera. Visualiza cada meta cumplida mientras escribes. Al terminar, deja que la vela se consuma completamente (con seguridad) como símbolo de que tu intención está en marcha.
💵 El sobre de la abundancia
Prepara un sobre nuevo y coloca dentro:
- Una hoja con tus 3 metas financieras principales del año
- Un billete (de cualquier denominación) que no gastarás
- Una hoja de laurel para atraer prosperidad
- Tres monedas doradas
Cierra el sobre y guárdalo donde trabajas o guardas tu dinero. Ábrelo solo hasta el próximo Año Nuevo para ver tu progreso.
🌿 Baño de abundancia
Antes de medianoche, date un baño con canela, miel y unas gotas de aceite esencial de naranja. Mientras te bañas, agradece lo vivido y declara en voz alta tus intenciones financieras para el nuevo año.
✍️ Las 12 metas al ritmo de las campanadas
En lugar de 12 uvas o deseos sueltos, escribe 12 metas financieras específicas (una por cada mes del año). Léelas en voz alta con cada campanada. Luego guárdalas junto con tu Brújula Financiera y revísalas mensualmente.
🪙 La moneda de la primera compra
Guarda la primera moneda o billete que recibas en el año nuevo. Colócala en tu cartera o alcancía como símbolo de que el dinero siempre circula hacia ti.
La verdadera magia: honestidad financiera
En la Brújula hay algo clave: No se trata de juzgarte, sino de tener claridad.
- Identificar tus puntos fuertes
- Reconocer lo que necesitas mejorar
- Y permitirte avanzar paso a paso
Porque la mayor satisfacción no es tener más cosas, sino saber que puedes lograrlas sin ansiedad, sin culpa y sin deudas.
Y si no sabes cómo hacerlo sola, está bien
Si al terminar tu Brújula Financiera sientes que necesitas acompañamiento, claridad o una estrategia personalizada, puedes solicitar una consultoría de coaching financiero.
✨ Presentando tu Brújula Financiera completa obtienes un 25% de descuento en tu sesión.
Porque el compromiso contigo misma merece apoyo.
Cierre
Enciende tu vela. Escribe tus deseos. Agradece lo vivido.
Y luego toma tu Brújula Financiera.
Porque la abundancia no solo se pide… Se planea, se construye y se disfruta en paz.
Con cariño, Karla – Dibujando Finanzas 🐝✨
P.D. ¿Ya hiciste tu Brújula Financiera? Cuéntame en comentarios cuál es tu meta financiera #1 para este año. Leemos y nos apoyamos entre todas. 💛

Deja un comentario