Celebra el Amor Gatuno: Cuidado y Educación Financiera

Seré honesta: febrero nunca ha sido mi mes favorito. De hecho, es uno de los que más me cuesta atravesar. San Valentín, las expectativas del amor romántico, los recordatorios de lo que «deberías» tener… nunca me han hecho sentido, pero este año mi corazón está más lleno que nunca: mi gatija Mila cumple su primer añito. Y como no podía ser de otra manera, quiero celebrarlo contigo y con todos los peques (y no tan peques) amantes de los gatos.

Este mes viene con una sorpresa gatuna muy especial, pero antes… déjame contarte cómo llegué hasta aquí.


🐾 Cómo los Gatos me Salvaron (y me Enseñaron sobre Finanzas)

No siempre fui fan de los gatos. De niña era más de perros, aunque los felinos siempre encontraban la manera de aparecer en mi vida. Tengo tantas cicatrices de gatitos jugando conmigo como de travesuras y deportes.

La primera vez que cuidé gatitos fue con mi amiga Pau. Una mamá gata llegó con sus tres bebés a nuestro jardín de la oficina. No parecía callejera… más bien lucía como una gatita que había sido rechazada por estar embarazada. Pau y yo, sin mucho dinero en ese momento, decidimos ayudarlos: agua, comida y cariño hasta encontrarles hogares amorosos.

Después vinieron los gatitos de mi calle. Los vi hambrientos una tarde y no lo pensé dos veces: compré comida para ellos. Hoy, muchos años después, sigo alimentándolos cuando puedo (aunque a veces sus peleas de madrugada me despierten). Siento que, de alguna manera, ellos también me cuidan.

Luego vino Luci, una gatita Bengali que cuidaba y que era increíblemente cariñosa conmigo. Cuando se la llevaron sus dueños, sentí un vacío enorme. Fue entonces, en marzo de 2023, cuando dije: «Sí quiero un gatito. Quiero uno para mí.»

Y ahí comenzó todo.

Como buena ansiosa financiera, lo primero que hice fue investigar, calcular y hacer un presupuesto detallado. ¿Cuánto cuesta realmente tener un gato de manera responsable? Vacunas, esterilización, comida de calidad, juguetes, emergencias veterinarias… No era barato. Me di cuenta de que no podía hacerlo de inmediato, pero sí podía ahorrar, planear e invertir para ese momento.

Aún no tenía las condiciones ideales: ni casa con patio, ni la estabilidad financiera que deseaba. Pero empecé a prepararme. Elegí incluso su nombre: Mila. Escribí un cuento sobre ella, «Mila, la gatita comerciante», antes de que siquiera apareciera en mi vida. Era mi manera de soñarla, de invocarla.

Y entonces… llegó.


💛 El Día que Mila Eligió Quedarse

Fue una tarde de mediados de julio, como a las 4 p.m., justo cuando estaba por iniciar una clase con un alumnito. Escuché un maullido afuera de mi ventana.

Ahí estaba: una gatita pequeña de tres o cuatro meses, pero larga de cuerpo. Blanca con antifaz negro, lomito y cola negros. Me miró fijamente y maulló como diciendo: «Aquí estoy. Ya llegué.»

Le di comida. Y se fue.

Pero regresó al día siguiente. Y al otro. Y al otro.

Durante unas semanas, Mila venía a comer, me maullaba con esa voz suave pero firme, y se marchaba de nuevo. Hasta que un día comenzó a acostarse en la entrada de mi casa. Se acurrucaba junto a mí cuando me sentaba en el piso a darle de comer. La veía en la calle y siempre andaba con Brunis, su hermanita mayor de la calle (no de camada). Brunis la protegía, le enseñaba, la cuidaba. Pero desconfiaba de mí. Creo que pretendía que solo Mila  se quedara conmigo.

Pero Milita salía a buscarla cada noche, y yo con ella. Las llamaba, les daba de comer, las veía jugar juntas.

Y un día de agosto lo supe: Ya les puse nombre oficial. Ya vienen cuando las llamo. Ya soy mamá de las dos.

Les prometí ser su mami. Cuidarlas, amarlas, siempre.

El momento en que supe con certeza que Mila era la gatita que tanto había soñado fue una mañana cualquiera. Se recargó junto a mí, acomodó su cabecita en mi pierna, me miró con esos ojitos grandes, maulló suavecito… y se quedó dormida ahí.

En ese instante lo entendí: el gato te elige a ti. Y llegan cuando es su momento, no el tuyo.

Desde ese dia, Mila duerme cada noche conmigo. Entre mis piernas, usando mis rodillas como almohada. Escucha los cuentos que invento para ella y para Brunis cuando no pueden dormir. De hecho, he escrito más cuentos para niños desde que ellas llegaron. Las historias fluyen cuando ellas ronronean a mi lado.

Curiosamente, grabé el cuento de «Mila, la gatita comerciante» para el podcast Había una Vez justo cuando ella llegó a mi vida. Y cuando publiqué «Bruno y la Magia de los Sombres» en febrero del año pasado, no sabía que meses después rescataría a una gatita a la que le leí una lista de nombres… y cuando dije «Bruno» sus ojitos brillaron. Aunque resultó ser niña, el nombre le quedó perfecto: Brunis.

Hoy, a sus casi 12 meses, Mila pesa 5.5 kg y mide 55 cm de cabeza a cuerpo (sin contar la cola). Es una bebé gigante para ser una gata mestiza. Curiosa, juguetona, cariñosa. Mi sombra felina.

Brunis es más reservada, elegante, observadora. La mayor que sigue cuidando a su hermanita.

Aún no tengo las condiciones perfectas que imaginé. Hago malabares financieros. Pero mis princesas son amadas, tienen apego seguro, vacunas al día, buena comida, juguetes… y sobre todo: una familia.


La Realidad que Duele (pero que Podemos Cambiar)

Celebrar a nuestros gatos también significa hablar de una realidad dolorosa:

  • En México, más de 9.1 millones de gatos viven en situación de calle porque nunca tuvieron un hogar seguro o no fueron esterilizados.
  • Se calcula que cerca de 500 mil mascotas son abandonadas al año en nuestro país.

Tener un gatito no es solo mimos y juegos. Es amor de verdad, compromiso y planificación financiera. Es entender que son seres vivos con necesidades, que pueden enfermarse, tener alergias o asma, necesitar atención veterinaria de emergencia.

Es enseñar a los niños que cuando decimos «no» o «espera», no es por falta de amor… sino porque cuidar bien de un ser vivo requiere responsabilidad, tiempo, presencia… y presupuesto.


Promo Gatuna de Febrero: Celebremos con Amor y Propósito

Y como queremos celebrar el primer añito de Mila a lo grande, lanzamos nuestra promo gatuna especial de febrero:

🌟 Para niños de 5 a 12 años:

Si nos envían un dibujo de su gatito (o un dibujo felicitando a Mila si aún no tienen gato pero aman a los felinos), recibirán:

  • 15% de descuento en nuestros cursos de educación financiera
  • Un cuento exclusivo de educación financiera con gatitos

📸 Para adolescentes emprendedores:

Si comparten una foto de su gato acompañándolos en su emprendimiento (haciendo tareas, proyectos, ventas, creaciones… ¡lo que sea!), también reciben:

  • 15% de descuento en sus programas de educación financiera

¿Cómo participar? Envía tu dibujo o foto por:

  • Instagram
  • Messenger de Facebook

Queremos ver ese instinto gatuno emprendedor. Queremos celebrar contigo el amor responsable por los felinos.


¿Qué Significa Tener un Gato con Responsabilidad?

Tener un gato no es solo cariño: es cuidar su salud, su bienestar y su futuro. Aquí algunos puntos importantes para enseñar a los peques:

1️Adoptar es un acto de amor

Adoptar puede ser más económico y mucho más ético que comprar, porque les damos hogar a quienes más lo necesitan.

2️ La esterilización importa

Ayuda a evitar camadas no deseadas, reduce la sobrepoblación de gatos callejeros y evita que más gatitos sufran en las calles.

3️ Planificar gastos es parte del amor

Enseña a los niños a considerar:

  • Vacunas y desparasitaciones
  • Comida de calidad
  • Juguetes y enriquecimiento ambiental
  • Reserva para emergencias veterinarias

4️ El cuidado enseña valores

Involucrar a los peques en alimentar, limpiar y jugar con su gatito desarrolla empatía, disciplina y sentido de responsabilidad.


Febrero es el Mes del Amor… con Propósito

Celebremos juntos la alegría de los gatos. Aprendamos de ellos. Enseñemos a las nuevas generaciones que la generosidad, la responsabilidad y el cuidado pueden ir de la mano con las finanzas personales.

Porque amar a un gato es también saber cuidarlo. Y cuidarlo bien es planear, ahorrar, comprometerse.

Mila y Brunis me han enseñado sobre disciplina, paciencia, autocuidado… y también sobre responsabilidad financiera y emocional. Me han acompañado en mi recuperación física y emocional. Han sido mi refugio en los días difíciles y mi inspiración en los momentos creativos.

Los gatos llegan cuando deben llegar. No cuando creemos estar listos, sino cuando el universo sabe que nos necesitamos mutuamente.

Gracias por acompañarme en esta historia. Gracias por celebrar con nosotras.


Con cariño, ronroneos y mucho amor felino,
Karla, Mila y Brunis 🐾💛


P.D.: Lucifer, mi editor gatuno y mejor amigo (que cuido junto a sus hermanitos Leia, Chiquita y Chatito), y fueron quienes me ayudaron a corregir mis primeros cuentos para hacerlos más entretenidos para los niños. Especialmente Lucifer, quien un día, mientras lo cuidaba, escuchó uno de mis manuscritos y se convirtió en mi crítico más honesto: maullaba si lo sentía muy triste, me arrebataba las hojas (o las mordía) en las partes que no le gustaban, se iba si era aburrido… y se acostaba sobre el manuscrito era que le encantaba. Por eso es mi editor felino oficial y mi sello editorial: cada cuento lleva su huellita de garantía y aprobación. Es un gran conocedor literario, le he leído desde Oscar Wilde, Shakespeare y Dickens, hasta Harry Potter y los cuentos clásicos. Su foto adorna cada historia porque los gatos, de una u otra forma, siempre han estado en mi vida… enseñándome, sanándome, inspirándome.

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