El aprendizaje emocional es una parte esencial del crecimiento de cada niño, y comienza en el núcleo más íntimo y poderoso que conocemos: la familia. Es en el seno familiar donde los niños aprenden sobre el amor, la aceptación y el valor propio. Estos primeros pasos en el reconocimiento y manejo de las emociones son cruciales para su desarrollo emocional y bienestar general.
La familia proporciona el primer entorno donde los niños pueden sentirse seguros para explorar sus sentimientos y emociones. Aquí es donde se sienten aceptados y amados incondicionalmente, lo que les permite desarrollar un fuerte sentido de pertenencia y autoestima. Este ambiente amoroso y de apoyo es el fundamento sobre el cual los niños construyen su capacidad para enfrentar desafíos, formar relaciones saludables y navegar por el complejo mundo de las interacciones sociales.

El aprendizaje emocional no solo prepara a los niños para el éxito académico y profesional, sino que también es vital para su salud mental y felicidad a largo plazo. Al enseñar a los niños a comprender y expresar sus emociones de manera constructiva, las familias juegan un papel insustituible en la formación de individuos resilientes y empáticos.
1. El tiempo vale más que los obsequios
No hay mejor alternativa que dedicarles tiempo. Ningún regalo ni bien material puede reemplazar la dedicación y atención que nuestros niños requieren.
2. Juega con ellos
Fomenta y comparte el juego con los niños ya que es una herramienta que no solo los entretiene, sino que además les ayuda a aprender diversas lecciones de su entorno. Comparte con ellos ese momento, siéntate, diviértete y dedícale al juego al menos una hora por día.
3. Estimula su imaginación
Hay muchas formas de criar niños creativos. Puedes incentivarlos a pintar, contarles cuentos o pedirles que inventen uno ellos mismos. Bríndales herramientas de juego y ayúdales a construir elementos a partir de diferentes materiales.

4. Si no les sale, ayúdalos
En muchos casos, los niños se frustran cuando algo no les sale como esperan. En estos casos, en lugar de hacerlo por ellos, es importante que les muestres cómo deberían hacerlo y guiarlos hasta que lo logren. Paso a paso, irán aprendiendo y evolucionando hasta cumplir su objetivo.
5. Edúcalos con equidad
No importa si son niños o niñas, todos pueden aprender y realizar las mismas actividades. Permite que sean ellos los que definan sus gustos y demuéstrales que tienen las mismas oportunidades sin importar su género.
6. Cada uno es único
Hay niños que comienzan a hablar antes que otros o caminan mientras otros aún gatean. Sigue el desarrollo de tu niño junto con un médico especialista en salud infantil y ten en cuenta que no toda evolución es una cuestión de edad. Simplemente hay algunos pequeños que necesitarán más tiempo que otros en desarrollar ciertas habilidades.
7. La mejor forma de educar es con el ejemplo
Muchas veces les decimos a los niños cómo deberían actuar y nosotros hacemos todo lo contrario. Ellos observan a los adultos de forma permanente y absorben e implementan prácticamente todo lo que ven. Antes de planear un sermón, asegúrate de estar dando el ejemplo indicado.

8. Permite que se equivoquen
A nosotros mismos nos sucede. Muchas veces solo aprendemos la lección una vez que nos equivocamos en primera persona. Puedes advertirles cuál es el camino ideal a seguir y por qué lo crees de esa forma, pero ellos serán los que tengan que vivir su propia experiencia cada vez que lo crean necesario.
9. Destaca lo bueno
Todos tenemos nuestros defectos y virtudes y tus niños no serán la excepción. Lo importante está en saber reforzar sus fortalezas y no quedarnos con aquello que les cuesta un poco más. Esta es una de las claves para estimular la seguridad en sí mismos.
10. Bríndale su espacio
A medida que crecen, los niños también requieren de cierta independencia. Créales sus espacios, sus momentos de juego, fomenta las amistades y las relaciones con familiares u otros seres queridos. La libertad es uno de los grandes tesoros de la vida.

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