Cuando la subida es más empinada de lo que esperabas
Déjame contarte algo: este año creí que tenía todo bajo control. Desde noviembre, con el Buen Fin, comenzó mi debacle de gastos. Diciembre llegó con ingresos más bajos de lo esperado, y luego enero me recibió con un golpe que no vi venir: un problema de salud que requiere estudios, gastos médicos y, Dios no quiera, cirugía.
Afortunadamente tengo fondo de emergencia y seguro de gastos médicos. ¿Sabes qué? Aún así se siente pesadísimo. Y en ese momento me acordé de aquella vez que visité a mi amiga en el Estado de México, la que vive literal en la punta del cerro. Es una subida empinada que te deja sin aire, pero lo que la hace realmente agotadora es subirla zigzagueando para que no se sienta tan pesada. Ahora imagina eso con el clima de 4 grados, donde respirar duele, quema, y se siente como cristales punzando por dentro de los pulmones.
Pese a que tengas buena condición física, si no vives ahí, es muy pesado. Algo así es la cuesta de enero: podemos conocer de finanzas, prepararnos para lo que sabemos que viene, pero cuando estás ahí frente a esa cuesta empinada y te salen situaciones inesperadas, se vuelve algo que parece casi imposible de lograr.
Y este 2026 está particularmente difícil. ¿Sabías que 6 de cada 10 mexicanos estamos en la misma? Y que esta cuesta es casi el doble de empinada que la del año pasado. Pero hoy vamos juntos a encontrar soluciones prácticas y tips que te pueden ayudar a lograrlo, y de paso, a enseñarles a nuestros hijos a prepararse mejor para el futuro.
¿Qué es realmente la cuesta de enero?

Mira, la cuesta de enero no es un invento moderno ni una excusa para justificar malas decisiones. Es un fenómeno financiero real que tiene nombre y apellido. Es ese momento del año donde confluyen tres cosas al mismo tiempo:
Primero: Acabas de gastar más de la cuenta en diciembre. Y no me digas que no, porque el 41% de los mexicanos reconocemos que gastamos más de lo debido en las fiestas. Regalos, cenas, posadas, el arbolito, el intercambio de la oficina, el del gym, el de los vecinos… todo suma.
Segundo: Tus ingresos probablemente fueron menores en diciembre o los gastaste anticipadamente con el aguinaldo. Muchos negocios bajan su ritmo, las ventas caen, y si trabajas por tu cuenta como yo, sabes que diciembre es un mes donde la gente no piensa en contratar servicios o hacer grandes compras.
Tercero: Enero llega con la mano extendida pidiendo pagos. Las colegiaturas, los seguros anuales, la tenencia o el predial, la renovación de membresías, y por si fuera poco, este año los precios subieron más que nunca.
Este 2026: la cuesta más empinada desde 2017

Aquí van datos que duelen pero necesitas saber: la inflación proyectada para enero 2026 es del 0.51%. Puede sonar a poco, pero es casi el doble de lo que fue en enero 2025 que apenas llegó al 0.29%. De hecho, es la cuesta más empinada que hemos tenido desde 2017, cuando alcanzó el 1.70%.
¿Qué significa esto en tu bolsillo? Que todo está más caro:
- Los refrescos ahora tienen un impuesto que pasó de 1.64 pesos por litro a 3.08 pesos por litro
- Los cigarros superan los 100 pesos por cajetilla
- Miles de productos importados aumentaron de precio
- Los alimentos básicos que compras en el súper también subieron
Y mientras todo sube, tu quincena sigue siendo la misma. Por eso se siente tan cuesta arriba.
Ahora, déjame preguntarte algo: ¿cuánto tiempo crees que te va a tomar recuperarte? Porque aquí está lo interesante. El 49% de los mexicanos cree que se va a recuperar en enero mismo. Son optimistas, los admiro. Pero la realidad dice otra cosa: 1 de cada 4 personas anticipa que esta cuesta se va a extender hasta febrero o incluso marzo. Y hay un 15% que sabe que no va a poder respirar tranquilo hasta la primera quincena de febrero.
El secreto que nadie te cuenta: Los ciclos del dinero

Y aquí es donde quiero hacer una pausa porque esto es oro puro para tu educación financiera y la de tus hijos. ¿Por qué nos pasa esto cada año? ¿Por qué no aprendemos?
La respuesta es simple: no entendemos los ciclos del dinero.
Imagina que el dinero es como las estaciones del año. Hay momentos de primavera donde todo florece (el aguinaldo, los bonos, las quincenas dobles). Hay momentos de verano donde todo va normal. Hay momentos de otoño donde empiezan a caer las hojas (gastos extra, emergencias). Y hay momentos de invierno donde el frío aprieta y tienes que usar todo lo que guardaste.
El problema es que muchos vivimos como si siempre fuera primavera. Nos llega el aguinaldo y pensamos que es dinero extra para gastar, cuando en realidad es dinero que necesitamos para sobrevivir el invierno financiero que viene después.
Los ciclos del dinero funcionan así:
Tu dinero tiene ritmos predecibles:
- Meses de ingresos altos (aguinaldo, bonos)
- Meses de ingresos normales
- Meses de gastos extraordinarios (inicio de año, regreso a clases, fin de año)
El problema no es cuánto ganas, sino cuándo lo gastas. Y aquí es donde la mayoría fallamos. El 32% de los mexicanos confesamos que no planificamos y gastamos conforme surgían necesidades. Otro 20% hicimos un plan pero no lo seguimos. Solo el 38% hizo un presupuesto y le funcionó.
¿Ves el patrón? No es que no sepamos, es que no lo aplicamos.
Cómo explicarle esto a los niños (y que aprendan desde pequeños)
Si tienes hijos, esta es tu oportunidad de oro. Porque la educación financiera no se trata de enseñarles a contar monedas, se trata de enseñarles a entender que el dinero tiene ritmos, como la música o como el clima.
Aquí te dejo una forma sencilla de explicárselos:
«Hijito, ¿te acuerdas cuando guardamos semillas de la cosecha para plantarlas después? Pues el dinero es igual. Cuando papá y mamá reciben su aguinaldo es como cuando cosechamos mucho. Pero sabemos que después viene un tiempo donde hay que plantar y esperar, y ahí es cuando usamos lo que guardamos. Por eso no podemos gastar todo en juguetes en diciembre, porque en enero necesitamos ese dinero para cosas importantes como tu escuela, la luz de la casa y la comida.»
Usa el método de las tres categorías que funciona increíble con niños:
- Ahorrar (para el futuro y emergencias)
- Gastar (en lo que necesitamos y un poquito de lo que queremos)
- Compartir (ayudar a otros)
Enséñales con su domingo o con el dinero que les dan los abuelos. Que aprendan desde chiquitos que no todo el dinero que llega se gasta inmediatamente.
Y lo más importante: deja que te vean tomando decisiones financieras. Que escuchen cuando dices «no, este mes no podemos ir al cine porque estamos priorizando el pago de la colegiatura». No los estás traumando, los estás preparando para la vida real.
Soluciones prácticas para sobrevivir esta cuesta

Bueno, ya entendimos el qué y el porqué. Ahora vamos a lo que realmente importa: ¿cómo sobrevivimos?
1. Haz una radiografía honesta de tu situación
Siéntate hoy mismo y anota:
- Cuánto dinero tienes disponible
- Cuánto debes (tarjetas, créditos, prestado)
- Qué pagos son urgentes e ineludibles
- Qué pagos puedes negociar o posponer
Sin culpa, sin drama. Solo números. La verdad siempre es mejor que la incertidumbre.
2. Prioriza con el método de las tres columnas
Haz tres listas:
Columna 1 – Innegociable: Renta/hipoteca, servicios básicos (luz, agua, gas), alimentación básica, transporte esencial, medicinas.
Columna 2 – Importante pero flexible: Colegiaturas (puedes hablar con la escuela), seguros (a veces puedes pagar en parcialidades), deudas de tarjetas (negocia tasas o plazos).
Columna 3 – Puede esperar: Entretenimiento, restaurantes, ropa nueva, compras no esenciales, suscripciones que no usas.
3. Negocia todo lo negociable
Esto es clave: la mayoría de las instituciones prefieren que les pagues algo a que no les pagues nada. Habla con tu banco, con la escuela, con tus acreedores. Muchas veces hay esquemas de prórroga o facilidades de pago que no conoces porque no preguntas.
4. Corta gastos hormiga sin piedad
Este mes, olvídate de:
- El café diario de la cafetería (hazlo en casa)
- Los antojos del súper que no están en tu lista
- Las apps de streaming que no estás usando (revisé las mías y tenía 3 que ni recordaba)
- Los Uber cuando puedes usar transporte público
- Las comidas fuera cuando puedes llevarte lunch
Puede sonar duro, pero es temporal. Es literalmente un mes, mes y medio máximo.
5. Genera ingresos extra si puedes
Mira a tu alrededor: ¿qué puedes vender que ya no uses? ¿Qué habilidad tienes que puedas monetizar rápido? ¿Puedes hacer un freelo, dar clases, vender comida, hacer algún trabajo extra?
No se trata de matarte trabajando, se trata de oxigenar tus finanzas en un momento crítico.
6. Usa tu fondo de emergencia (si lo tienes)
Y aquí está mi situación. Tengo fondo de emergencia y aun así me duele usarlo porque sientes que «pierdes» ese colchón. Pero precisamente para esto es. Los imprevistos médicos, las emergencias, los momentos donde necesitas ese respaldo.
Si no tienes fondo de emergencia, que esta experiencia te motive a crear uno. Aunque sea con 500 pesos al mes. Créeme, en el próximo enero te vas a agradecer.
Preparándonos para que la próxima cuesta sea una loma
Mira, aquí está la verdad más dura: si no haces nada diferente este año, el próximo enero vas a estar exactamente en el mismo lugar. O peor.
Por eso te dejo el plan para salir del ciclo vicioso:
Febrero-Marzo: Respira, recupérate, pero empieza a ahorrar aunque sea poco. 500 pesos a la quincena son 1,000 al mes. En 10 meses son 10,000 pesos.
Abril-Octubre: Construye tu fondo de emergencia. El objetivo es tener al menos el equivalente a 3 meses de tus gastos básicos. Si gastas 10,000 al mes en lo esencial, necesitas 30,000 en tu fondo.
Noviembre: AQUÍ ES DONDE CAMBIAS EL JUEGO. Antes del Buen Fin, haz tu lista de lo que realmente necesitas. No de lo que está en oferta. Si no lo ibas a comprar sin descuento, no lo compres con descuento.
Diciembre: Cuando llegue el aguinaldo, divídelo en tres partes:
- 30% para gastos de diciembre (regalos, cenas, celebraciones)
- 40% para gastos de enero-febrero (colegiaturas, seguros, predial)
- 30% para tu ahorro/fondo de emergencia
Enero 2027: Vas a llegar con un colchón. Vas a respirar diferente. Vas a ser de ese 38% que sí planifica y le funciona.
Para cerrar: No estás solo en esta subida

Antes de despedirme, quiero que sepas algo: no eres mal@ con las finanzas por estar pasando por esto. El 60% de México está contigo en esta cuesta. El sistema está diseñado para que gastes, para que te endeudes, para que cada diciembre caigas en la misma trampa del consumismo.
Pero tú ahora tienes información. Tienes un plan. Tienes herramientas.
Y lo más importante: ahora entiendes los ciclos del dinero. Entiendes que no se trata de cuánto ganas sino de cómo administras los momentos de abundancia para sobrevivir los momentos de escasez.
Este enero puede ser difícil. El frío puede quemar los pulmones. La subida puede estar empinada. Pero ya estás en ella. Ya empezaste a escalar. Y cada paso que das te acerca a la cima.
Respira profundo. Zigzaguea cuando sea necesario. Descansa si lo necesitas. Pero no te devuelvas.
Porque cuando llegues arriba, en febrero o marzo, vas a mirar atrás y vas a sentir ese orgullo de haber sobrevivido. Y mejor aún: vas a tener las herramientas para que el próximo año, esta cuesta se convierta apenas en una loma.
Nos vemos del otro lado.
P.D. Si este artículo te sirvió, compártelo con alguien que sabes que está batallando. Y si tienes hijos, siéntate con ellos esta semana a hablar de dinero. No importa si tienen 5 o 15 años. Nunca es muy temprano ni muy tarde para entender que el dinero tiene ciclos, igual que la vida.
P.D. 2 El 17% de los mexicanos está pidiendo más educación financiera. Tú ya diste el primer paso leyendo hasta aquí. El siguiente es poner en práctica aunque sea una cosa de las que leíste. Solo una. Empieza por ahí.

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